Mitos y realidades sobre el dormir

Existen muchos mitos comunes sobre sueño. Los oímos con frecuencia, y podemos incluso experimentarlos a menudo. Pueden ser caracterizados a veces como “viejos cuentos de las esposas,” pero hay otras veces que la información incorrecta puede ser seria e incluso peligrosa. La Fundación Nacional del Sueño ha compilado esta lista de mitos comunes sobre sueño, y los hechos que los disipan.

1. “El ronquido es un problema común, especialmente entre hombres, pero no hace daño.”

Aunque el roncar puede ser inofensivo para la mayoría de la gente, puede ser un síntoma de un desorden peligroso para la vida llamado apnea del sueño, especialmente si es acompañado por sueño durante el día. La apnea de sueño es caracterizada por pausas en la respiración que impide que entre o salga aire de la vía aérea de la persona mientras duerme. Las personas con apnea de sueño despiertan con frecuencia durante la noche para poder respirar. Las pausas en la respiración reducen los niveles del oxígeno en la sangre, ponen en estrés al corazón y sistema cardiovascular, y pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular. El roncar con frecuencia o regularmente se ha asociado directamente a la presión alta. La obesidad y un cuello grande pueden contribuir a la apnea de sueño. La apnea de sueño puede ser tratada; los hombres y mujeres que roncan y hacen pausas en la respiración deben consultar a su médico o un médico especialista en medicina del dormir.

2.”Puedes “engañar” en la cantidad de sueño que obtienes.”

Los expertos en medicina del sueño dicen que la mayoría de los adultos necesitan entre siete y nueve horas de sueño cada noche para una buena salud, seguridad y funcionamiento. Cuando no conseguimos el sueño adecuado, acumulamos una deuda de sueño que puede ser difícil “de pagar” si llega a ser demasiado grande. La falta de sueño que resulta se ha relacionado a problemas de salud como obesidad y presión alta, mal humor y comportamiento negativo, productividad disminuida, y temas de seguridad en el hogar, en el trabajo, y en las calles y carreteras.

3. “Subir el volumen del radio, abrir la ventana, o prender el aire acondicionado son maneras eficaces de permanecer despiertos al conducir”

Estas “ayudas” son ineficaces y pueden ser peligrosas para la persona que está conduciendo mientras se siente con sueño o cansada. Si te estás sintiendo cansado mientras conduces, lo mejor que puede hacer es pararse en una zona de descanso segura y tomar una siesta de 15-45 minutos. Las bebidas con cafeína pueden ayudar a superar la somnolencia por un período de tiempo corto. Sin embargo, toma cerca de 30 minutos para sentir los efectos. La mejor manera de prevenir manejar con sueño es tener una buena noche de sueño la noche anterior de su viaje.

4. Los adolescentes que se duermen en clase tienen malos hábitos y/o son flojos.

Según los expertos en medicina del sueño, los adolescentes necesitan por lo menos 8.5 – 9.25 horas de sueño cada noche, comparadas a un promedio de siete a nueve horas cada noche para la mayoría de los adultos. Su reloj biológico interno también los mantiene despiertos hasta más noche y les mantiene el dormir más tarde en la mañana. Sin embargo, muchas escuelas comienzan clases temprano por la mañana, cuando el cuerpo de un adolescente desea estar dormido. Consecuentemente, muchos adolescentes van a clase a aprender con demasiado sueño, y muchas veces no es su culpa.

5. El insomnio está caracterizado por la dificultad para quedarse dormido.

La dificultad para quedarse dormido es solamente uno de cuatro síntomas asociados generalmente a insomnio. Los otros incluyen despertar demasiado temprano y no poder volver a dormir, despertares frecuentes y despertar con sensación de no haber descansado. El insomnio puede ser un síntoma de un desorden del sueño o de otro problema médico o psicológico/psiquiátrico, y puede ser tratado. Según la encuesta realizada por la Fundación Nacional de Sueño en Estados Unidos en el 2002, 58 por ciento de los adultos en este país divulgaron por lo menos un síntoma del insomnio en el último año. Cuando los síntomas del insomnio ocurren varias veces por semana y afectan el funcionamiento de una persona en el día, los síntomas se deben discutir con su médico o un especialista en medicina del dormir.

6. El tener sueño en el día, significa que la persona no está durmiendo lo suficiente.

La somnolencia excesiva en el día es una condición en la cual un individuo se siente con mucho sueño durante el día y tiene un impulso de quedarse dormido cuando debe estar completamente alerta y despierto. La condición, que puede ocurrir incluso después de haber tenido una noche de varias horas dormido, puede ser un síntoma de un problema médico o un desorden del sueño como narcolepsia o apnea de sueño. Estos problemas pueden ser tratados, y los síntomas se deben discutir con un médico. La somnolencia en el día puede ser peligroso y pone a la persona en riesgo para conducir, lesiones y puede deteriorar sus capacidades, emociones, y funcionamiento mentales.

7. Problemas de salud como obesidad, diabetes, presión alta y depresión no tienen relación alguna con la cantidad y la calidad del sueño de una persona.

Estudios han encontrado una relación entre la cantidad y la calidad de su sueño y muchos problemas de salud. Por ejemplo, el sueño escaso afecta la secreción de la hormona del crecimiento que está relacionada con la obesidad; conforme la cantidad de secreción de la hormona disminuye, el riesgo de incremento de peso aumenta. La presión arterial normalmente disminuye durante el ciclo del sueño, sin embargo, el sueño fragmentado puede afectar al contrario esta declinación normal, conduciendo a la hipertensión y a los problemas cardiovasculares. La investigación también ha demostrado que el sueño escaso deteriora la capacidad del cuerpo de utilizar la insulina, que puede conducir al inicio de la diabetes. Los estudios cada vez más científicos están demostrando correlaciones entre enfermedades y la pobre calidad y cantidad de sueño.

8. Conforme vas envejeciendo, necesitas menos horas de sueño.

Los expertos del sueño recomiendan un rango de siete a nueve horas de sueño en los adultos. Mientras que los patrones del sueño cambian conforme envejecemos, la cantidad de sueño que necesitamos no lo hace generalmente. Una persona mayor puede despertar con más frecuencia en la noche y puede conseguir realmente menos sueño, pero su necesidad del sueño no es menor que un adulto más joven. Debido a que pueden dormir menos durante la noche, una persona mayor tiende a dormir más durante el día. Las siestas planeadas como parte de una rutina diaria regular pueden ser útiles en promover el estar alerta después de que la persona despierte.

9. Durante el sueño, el cerebro descansa.

El cuerpo descansa en el sueño, sin embargo el cerebro está activo, se recarga y todavía controla muchas funciones del cuerpo incluyendo la respiración. Cuando dormimos, estamos en dos estados del sueño, REM (movimientos rápidos de los ojos) y no-REM en ciclos de 90 minutos. El sueño No-REM tiene cuatro etapas con características distintas, la etapa 1 de somnolencia, es cuando uno puede ser despertado fácilmente, a las etapas del “sueño profundo” 3 y 4, cuando los despertares son más difíciles y donde ocurren los efectos más positivos y más restauradores del sueño. Sin embargo, incluso en el sueño más profundo no-REM, nuestra mente puede procesar información. El sueño REM es un sueño activo donde soñamos, donde la respiración y el ritmo cardíaco y llegan a ser irregulares, los músculos se relajan y los ojos se mueven hacia adelante y hacia atrás debajo de los párpados.

10. Si despiertas a media noche, lo mejor es quedarse acostado, contar ovejas, voltearse de un lado a otro hasta que te quedes dormido.

El despertar en el medio de la noche y el no poder ir de nuevo a sueño es un síntoma del insomnio. Las imágenes o los pensamientos que relajan pueden ayudar a inducir el sueño más que el contar ovejas, que una cierta investigación sugiere puede ser de distracción que relajando. Se utiliza cualquier técnica, la mayoría de los expertos convienen que si no te caes detrás dormido en el plazo de 15-20 minutos, debes salir de cama, ir a otro sitio y enganchar a una actividad que relaja tal como escuchar la música o lectura. Volver a la cama cuando te sientes somnoliento. Evite ver el reloj.